TENGO QUIERO NECESITO

A veces nos empeñamos en hacer cosas porque sí, porque toca, porque es lo que se espera de nosotros.

Tengo la sensación de que a las personas, como seres sociales, nos cuesta salirnos de la línea que esa sociedad, en la que estamos inmersos, nos marca. Y nos dejamos llevar, y así se nos pasan los días creyendo que hacemos lo que queremos hacer.

¿Y esto a mí, Ainara, cómo me afecta?

Soy enfermera, algunos me dicen médico frustrada porque era lo primero que quería hacer, pero por unas cosas o por otras (que os puedo contar en otro momento, café en mano) no lo conseguí y en parte me alegro porque:

SOY ENFERMERA.

Pero... ¿qué les pasa a las enfermeras ahora, aquí, en España? ¡HAY OPOSICIONES! –chan CHAN CHAN-
(sonido típico de presentación sonora que crea expectación y engrandece el título que se trata de explicar).

Cuando 'acabas' de estudiar (y lo entrecomillo porque nunca, en ninguna profesión, terminas de estudiar o al menos de aprender) se espera de ti o que estudies más, o que trabajes; o, en mi caso, que estudie medicina porque estoy muy capacitada, o que me saque una oposición; mi respuesta es no, y me preguntan sorprendidos por qué, y les contesto que porque no me apetece y porque mi futuro próximo va encaminado a otros destinos y que quizá en el futuro “muy mucho más” lejano, pero no ahora. Y, obviamente, nadie queda conforme:

-“Pues eres tonta” seguido de:

-“Ahora es cuando te tienes que presentar porque tienes el hábito de estudio más cercano.”
-“Yo creo que podrías hacerlo porque tú eres una chica muy lista e inteligente.”
-“Si te la sacas te aseguras un puesto de trabajo fijo para toda la vida, te aseguras una estabilidad. Además te quitas de ‘rollos’.”
-“Si la sacas vivirás una vida más cómoda, ¡no veas lo bien que viven los funcionarios! Y nadie te puede echar.”
-“Si lo dejas pasar más tiempo al final no te la vas a sacar porque siempre encontrarás una excusa para no hacerlo. Siempre tendrás otras cosas. No es una cosa que se pueda hacer a cualquier edad.”

Y así pasan las conversaciones, negándome a aceptar ese TIENES QUE… recibiendo un “¡Ya verás!”, “No quiero que llegue el día en el que tenga que decirte te lo dije.”, “¡Lo que tienes son muchos pájaros en la cabeza!” ó “¡Tú sabrás!” cómo respuesta final y definitiva de las veces que he tenido estas discusiones.


Obviamente en mi vida hay personas de esperanza y pff ¡Menos mal! Estas personas me impulsan a vivir como quiero vivir, a seguir mis instintos, a apoyarme en mi fe, a hacer lo que Dios me invita a hacer.

QUIERO hacer grandes cosas, participar en grandes proyectos, sentir que he aportado a la historia del mundo aunque nadie recuerde mi nombre… pero alguien (que no es solo una persona, ni son solo personas) me ha enseñado que para ello hay que dar pasos pequeños, ser paciente, trabajar al ritmo que puedas, esforzarse, sin que ese esfuerzo provoque una tensión que se convierta en una obsesión de la que no puedas salir, pasos pequeños en los que si algo se trunca seas capaz de afrontar la frustración, la cual forma parte de los retos y las metas. No digo con esto que si damos pasos grandes no vayamos a poder afrontar la frustración, pero siempre podrás saborear mejor todo el proceso, tanto las cosas buenas como las que no lo son tanto, si te detienes en las cosas pequeñas.

Navegando en internet encontré a Benito Taibo y su libro “Persona normal” en el cual aparece la siguiente frase:

“Las pequeñas cosas son las que a la larga se conviertan en las grandes historias.”

Y entre otras maravillosas frases que me harán leer de arriba abajo su libro, esta me arrugó el corazón. Quizá porque son palabras que me evocan sencillez y grandeza. Que me recuerdan que Jesús nos invita a convertirnos en niños y a vivir con esa humildad y espíritu despojado de construcciones complejas. Que me hacen querer hacer algo.

Una persona muy importante dijo hace unos días que no podemos hacerlo todo, ni podemos quedarnos sin hacer nada, que podemos hacer algo. Algo que nos permita aportar a la escena y hacer del mundo un mundo con más corazón, un mundo mejor en el que los del pasado depositen toda su esperanza, los del presente vivan más unidos y los del futuro lleguen a un lugar donde existe la justicia. Y que así todos construyan.

Este ‘querer hacer algo’ me hace negarme a los ‘tienes que…’ que la sociedad me marca; y me acerca a la meta de mi vida, lo que NECESITO para SER que es algo tan complicado y taaaaan sencillo como:

.Ser feliz.

Podría pasar horas hablando de mis negativas antes la presión social, de mi proceso actual de búsqueda, de mi proceso actual de vida, de los descubrimientos, del hedonismo en el que hace poco me encasillaron, lo que estoy aprendiendo y la comparativa con mi vida  y el cristianismo, de mis egos, de mi relación con Dios…

Pero para concluir:
Doy gracias a Dios porque TENGO todo lo que QUIERO, todo lo que NECESITO y con todo y con eso cada día me da más y deja que la niña que llevo dentro se exprese para aportar su mejor versión.


Feliz semana, feliz vida, feliz tú.



Ainara Morollón Martínez

Comentarios

  1. Gracias por esta iniciativa tan bonita!! Gracias Ainara por el derroche de energía y ganas de vivir. Familia García Collado

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