Jazz it up!
Puede que entre
vosotros, lectores del blog de hoy, haya algún aficionado al jazz. Yo, tengo que
reconocer que no soy una fan loca de este tipo de música, pero hace unos días
acabé yendo a un bar con música en directo y esa noche tocaba jazz.
Había oído a mucha gente
hablar maravillas de este tipo de música, pero a mí nunca me había dicho nada. Es lo que espero escuchar de fondo en una
cafetería tranquila, medio vacía, un día cualquiera por la mañana. Nada
demasiado apasionante. Bueno, pues esa música ‘nada apasionante’, me hizo salir
del bar con la piel de gallina y dándole vueltas a muchas cosas por dentro.
Para poneros un
poco en situación…luces bajas, paredes de ladrillo, un montón de mesas y sillas
de madera desperdigadas por la sala y un pequeño escenario al fondo. Una barra
en un lado y camareros zigzagueando entre la gente que era de lo más variado.
Desde algún grupo de chicos con los 18 recién estrenados hasta parejas que
podían ser los padres de estos. Pero al cabo de no mucho, el grupo de músicos
hizo su aparición. Ellos también encajaban a la perfección con el público. Su rango de edades iba desde algún recién estrenado en el mundo laboral hasta un par que estaban ya cerca de retirarse. Seguramente ninguno viviese de este tipo de
conciertos, o al menos no solamente de ellos. Cada uno tendría su trabajo de lunes a viernes, y en su
tiempo libre, simplemente se juntaban para pasar un buen rato y ganar un dinerillo extra. Eso era lo que yo estaba pensando cuando empezaron a tocar. Pero en ese momento,
cuando empezaron a sonar las primeras notas, dejaron de ser el abogado o el
ingeniero, o el consultor o lo que quiera que fuesen de lunes a viernes. En ese
momento, se veía que era la música y nada más.
Me habían dicho
que lo bonito del jazz es que es improvisado. Que en las partituras solamente
tienen una ‘base’ pero luego, a partir de ella, crean, inventan, tocan lo que
les sale de dentro en ese momento. Pues eso que les salía de dentro, me
tuvo de principio a fin moviendo los pies y con unas ganas de levantarme y
ponerme a bailar que si las contuve, fue porque no había sitio y porque
seguramente, de hacerlo, me habrían echado del local.
Además, cuando
miraba a mi alrededor, veía que no era yo sola. Un montón de gente daba
palmadas con las manos en la mesa o movía los pies al ritmo de la música. Sonreían mirando al escenario y los más apasionados movían la cabeza con los
ojos cerrados viviendo también el momento como si no hubiese nadie más en el
bar, solamente ellos y la música.
Y todo esto me
dio que pensar. Cómo estaban ellos desde el escenario transmitiendo con tanta
fuerza, a tanta gente y a gente tan distinta. Pero además es que lo estaban
haciendo ¡sin ningún esfuerzo! Ellos eran los primeros disfrutando, y la gente
lo notaba. Se lo estaban pasando como enanos y haciendo a los demás participes
de ese entusiasmo, de esa pasión.
Y es que cuando uno disfruta, se le nota. Es
el brillo en los ojos, la elocuencia al hablar, algo que está ahí, que igual no
se puede describir con exactitud pero que contagia. Algo que me hizo salir del bar diciendo ‘yo aquí vuelvo’.
Pero tan
emocionada me habían dejado, que de camino a casa seguía dándole vueltas a todo
esto. Por un lado me preguntaba:
-¿qué es lo que me apasiona? - ¿Hay algo que me
haga disfrutar, que me fascine tanto, como hacía el jazz con todos los subidos al
escenario? -
Y por otro lado me
surgía la pregunta de:
- ¿Qué contagio yo? - ¿Soy consciente de lo mucho que puedo
influir en las personas que me rodean? -
¡Había tenido la prueba del contagio a
una sala llena hasta arriba como si se tratase del virus más agresivo del
planeta!
Por eso, he
querido compartir con vosotros en el post de hoy esta experiencia. Dejar estás
preguntas en el aire añadiendo solamente un aspecto más a la reflexión.
- ¿Soy contagioso
como cristiano? - ¿Deja mi estilo de vida un rastro que hace a los demás
preguntarse de dónde sale toda esa pasión? -
Pasión es la
palabra con la que resumo lo que transmitían esos músicos. Y con ganas de más
pasión es con lo que me dejaron. Añadir pasión a mi día a día. Pasión por los
demás, pasión por lo que hago, pasión al transmitir.
Así que os invito
esta semana a buscar un rato para darle un par de vueltas a esto y a ser
contagiosos. Esta semana...
¡¡¡JAZZ IT UP!!!



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