¡Gracias!

¡Hola a todos!

El grupo que está tras este blog semanal me ha invitado a escribir hoy. (Realmente la invitación es a todos los que cada miércoles leemos las reflexiones que en él publican, y nos sentimos identificados con su título: Creo -somos unos cuantos creyentes-, pienso -¡que nadie se quite la cabeza por creer!- y te lo cuento -porque así somos muchos creando familia de creyentes pensadores, de (como dice el subtítulo) cristianos que apuestan por pensar-. Así que, si alguno se anima, ¡adelante! Solo tenéis que decirlo. No hace falta que esperéis a que os inviten.)

Decía que me invitaron a escribir precisamente hoy, 17 de enero. Y sé que quien me llamó para hacerlo no cayó en la cuenta –como es lógico- de que hoy no es un día más en mi calendario. Hoy es mi cumpleaños.

Me gusta cumplir años, y me gusta celebrarlo. Cada 17 de enero es una oportunidad para mirar hacia el año cumplido, y descubrirlo lleno de momentos (buenos o no tan buenos, que de todo hay), nombres (personas que han entrado en mi vida para quedarse, otras que ya estaban ahí y han seguido caminando a mi lado); lleno de Vida, en definitiva, Vida con mayúsculas. Y creo que la Vida hay que celebrarla.


Celebrar las oportunidades regaladas. Celebrar los madrugones y los días de fiesta. Celebrar los encuentros, las sorpresas, lo extraordinario que se esconde tan a menudo en el tiempo ordinario. Celebrar y agradecer, porque cada año que vivimos es un regalo que se nos da, y es bueno ser agradecido con el “Remitente” del regalo, que no se limita a regalarnos un año, sino que además se hace compañero de camino en él.

Hace unos años, cuando cumplí los 40, hice una lista con “40 razones para darte GRACIAS”. Y, cuando llegué al 40, me hicieron falta el 41, y el 42, y el…

Una de esas razones (realmente estaba presente, de una forma u otra, en varias) también está estos días de celebración. Esta semana Marcelo Spínola también cumpliría años (el 14), y en esta semana celebramos su fiesta (el 19). Por eso, todos los que nos llamamos y nos vivimos Spínola estamos invitados a celebrar la Vida, porque también nosotros, como Familia, tenemos muchas razones para dar GRACIAS.

Y aquí está mi propuesta. Que esta semana este post lo escribamos entre todos. Seguro que, si nos paramos a pensar, encontramos muchas razones (¡muchas más de 40!) para dar GRACIAS a Dios, porque entre esos regalos que nos da en la vida está esta Familia a la que pertenecemos y que forma parte de nuestra identidad, de nuestra manera de vivir la fe, de nuestra forma de encontrarnos con el Señor. Dar las gracias por las personas concretas que nos llevaron a experimentar su Amor por cada uno de nosotros “con nombre propio”, y que nos enseñaron a relacionarnos con Él de corazón a Corazón. Gracias por los ejemplos de cercanía y sencillez de los que hemos podido aprender y seguimos aprendiendo. Gracias porque la Familia sigue creciendo, y por la oportunidad que se nos regala (¡otro regalo!) de seguir creciendo con ella y vivir nuestra fe con este carisma. Gracias por…
… estos puntos suspensivos son para ti. Debajo de este post encontrarás el apartado “Comentarios”. Te está esperando. Y tú, ¿por qué quieres dar hoy GRACIAS?






Comentarios

  1. GRACIAS POR LA VIDA. Por la alegría que da vivir, vivir pegada a una familia que, como bien dice la autora del post, crece cada día. Gracias porque se dar gracias.

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  2. Gracias por tantas personas que durante más de 100 años han transmitido de generación en generación el don que el Espíritu regalo a M Spinola y a Celia M. Gracias a tantas personas que se pone a la escucha y quieren seguir siendo cauce del mismo Espíritu y de los mismos dones. Rizarse con ellas es un lujo!!

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