Una forma de ser

El viernes pasado celebrábamos, un año más, el día de Marcelo, nuestro fundador, ese corazón que escuchaba día y noche sin el cuál hoy nosotros no estaríamos aquí o, por lo menos, no de esta manera. Estaríamos en otro sitio, claro que sí, pero lo importante no es el dónde, sino el cómo.

¿Y qué es ese cómo? ¿Qué es lo que tiene para que año tras año vaya a más? ¿Qué es ese no sé qué que nos hace sentirnos Spínola, con un carisma y una identidad propios? ¿Qué somos y qué hacemos para ser distintos?

Pues no creo que yo tenga alguna idea válida y absoluta, pero lo que sí tengo son ya unos cuantos años aprendiendo de esa forma de vivir que empecé a ver con tres añitos en mi querido cole de Chamartín y que todavía, a día de hoy, sigo descubriendo y admirando en cada persona que me encuentro.

Decía Marcelo algo muy de verdad, que resuena mucho este año con el lema de "Silencio...¡suena dentro!":


"Para no estar Dios solamente a nuestro lado, sino meterse dentro de nosotros, entrarse en la casa de nuestro pecho, sentarse en ella, conversar detenidamente con nuestra pobre alma, transmitirnos nuestros pensamientos y comunicarnos su calor vital, quiso todavía más: hacerse una cosa con nosotros, llegar hasta lo más íntimo de nuestro ser, penetrar hasta la médula de nuestros huesos, infundirnos su espíritu y, como transformarnos, convirtiéndonos en su propia sustancia y, en alguna manera, divinizándonos" (SPÍNOLA M. 1926. Meditaciones, p.406-407)


Pues esta marabunta de palabras que despiertan cosas por dentro son para mí lo que significa ser Spínola, sobre todo y por encima de todo, el haber tenido la suerte de entender y sentir ese calor vital que Dios nos regala a todos y cada uno de nosotros.


Soy de esas personas que disfrutan de las cosas que le hacen sentir. Lo que sea, bueno, malo o regular. Pero necesito sentir, emocionarme, llorar, notar como se me sobrecoge el estómago o vibrar con esa felicidad tan fuerte que notas por dentro como si te fuera a explotar algo.

Y si pienso en las cosas de mi vida que me han hecho sentir, entenderme por dentro, escucharme y encontrar ahí a Dios, empezaría una lista eterna de personas, momentos, eventos, conversaciones, viajes, encuentros, convivencias, campamentos, misiones, reuniones, clases, voluntariado y todo lo que se me pueda ocurrir dentro de eso que llamamos Spínola.

Me vienen a la mente tantos instantes de haber notado por dentro un rayito de luz en la vida. Esas veces en las que no entendía nada y de una experiencia, una charla de las que importan con alguno de vosotros, una canción cantada desde el corazón o un simple estar en algún momento complicado, de la manera que fuera, de tantas personas, me han hecho sentir ese "el Señor está aquí" al que tanta gente aspira y que todos deberíamos notar alguna vez.

Hay alguien que dijo que las cosas importantes se viven y dejan huella aunque se pasen. Y si echo la vista atrás y pienso en lo que soy hoy y en cómo he llegado hasta aquí, tengo tanto que agradecerle a todas esas personas que tuvieron la paciencia de educarme desde el corazón, sembrando la semilla para que algún día, aunque ellos no lo fueran a ver, por fin saliera la flor.
Ilustración: Gregorio Jurado

También decía Marcelo eso de que "educar no es otra cosa que formar el corazón", y qué razón tenía. En todos estos años, si algo he aprendido es que el amor llama al amor, y que cuando enseñas a alguien desde el cariño, desde la paciencia, desde la confianza y desde el hacerle sentir importante, la flor, aunque tarde, llega. Y las ganas de sembrar después de esa persona pueden más que ninguna otra llamada a vivir aislado de lo que los demás necesitan.

Marcelo Spínola nos enseñó a ver a los demás con una mirada limpia, priorizando a la persona por encima de los juicios, poniendo el acento en lo que el otro es capaz de ser y en lo bueno que tiene para dar, antes que quedarnos con lo que no me gusta o no va conmigo.

Seguro que tú también has tenido ese sentimiento alguna vez de que alguien te ha mirado sin reproche, cariñosamente, acogiendo tus limitaciones y tus tendencias a vivir según la sociedad y no desde el amor. Con una mirada que invita a vivir libremente, pero también viendo a los demás con esa limpieza en los ojos.


En aquellos años, Marcelo y Celia probablemente ni se imaginaban qué sería hoy lo que crearon, y probablemente no tendrían ninguna imagen de en lo que se convertiría, pero lo que sí soñaron desde siempre fue gente con corazón dispuesta a servir a los demás. Y entre las mil maneras de servir que hay, la educación es una de las más bonitas y fructíferas.

Ese modelo de educación que un día se encendió en Sevilla, después en Coria, un poquito más tarde en Málaga, y todo lo que vino después, es la cerilla que ha encendido las velas de lo que hoy somos muchos. El pilar de una manera de ser y de estar en el mundo desde la fe, pero esa fe de la alegría que invita a la vida y al amor, siendo conscientes de que siempre hay algo que hacer por el pequeño mundo que nos rodea.

Y esa manera de ser y de estar no se ha quedado en Andalucía, ni en Coria, ni siquiera en Madrid, sino que ha querido irse lejos, muy lejos, hasta Venezuela, Ecuador, Paraguay, Argentina, Brasil, Angola, Filipinas y ¡hasta Japón!.

Hasta allí viajaron un día nuestras hermanas para encender la llama, y hoy son muchos los que estando tan lejos viven el carisma igual que nosotros. Los que hemos tenido la suerte de conocer a los Spínola de estos lugares, yo personalmente de Paraguay, Argentina y Filipinas, entendemos que algo tan grande no nos lo podíamos guardar, porque las maravillas que se hacen en estos países con el carisma compartido tiene todavía mucho más que enseñarnos a nosotros. No podía ser un secreto, tenía que regalarse, para multiplicarse y germinar.

Por todo esto, por todo lo que he visto y vivido, por todas las personas que he conocido, por toda la vida y la humanidad que me han regalado y por las ganas de seguir colaborando para hacer un mundo con más corazón, si me preguntan eso de ¿qué es Spínola?, lo único que sabría responder es "una forma de ser".

Comentarios

Entradas populares de este blog

Jazz it up!

TENGO QUIERO NECESITO

Toc... Toc... ¿Quién es?